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Dentro de poco será una ruina
No hay más que acercarse a la valla que rodea las instalaciones del repetidor de radio y televisión de Guadarrama – la llamada Bola del Mundo- para darse cuenta de su abandono, de su lamentable estado de conservación. Graffitis, vallas caídas, paredes derrumbadas, desconchones en los tejados, maderas podridas….Hace unos años, nadie se atrevía a acceder al recinto. Todo el mundo respetaba las señales de prohibido el paso, propiedad privada o atención campo electromagnético. Se notaba que estaba cuidado y vigilado. Ahora, la mayoria de las personas que llegan a la cumbre de Guarramillas, y son masas, se acercan a la instalación para verla de cerca, para hacer alli lo que les venga en gana
Desde 1.959 hasta 2010, la Bola del Mundo fue vital para la emisión de las señales de radio y televisión pero en ese último año, el gobierno cerró el repetidor a causa del apagón analógico y ahora los tres “cohetes” y todo lo que les rodea solo sirve para emitir emisiones de Radio Nacional de España y Onda Madrid. Y se ve que para eso no se necesita mucho mantenimiento, presencia de técnico alguno ni, por supuesto, vigilancia.
A este paso, el deterioro de la Bola del Mundo irá en aumento a causa de las inclemencias meteorológicas y, sobre todo, de la presión humana, del vandalismo que amenaza cualquier instalaciòn no lo suficientemente cuidada y vigilada. Si no se remedia, dentro de poco, todo aquello será una ruina




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LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO
¿ Dónde se puede comprar un periódico en Madrid ? En un lugar visible y cercano, es decir, en un quiosco, difícil, muy difícil y dentro de no mucho tiempo, imposible. Y es que los viejos, los entrañables quioscos están desapareciendo de las calles y plazas de la ciudad. Hace unos años, esas calles, esas plazas estaban llenas de quioscos donde podías comprar prensa diaria, revistas, coleccionables, libros, pasatiempos, cromos, chucherías… El quiosquero era un personaje conocido, respetado, confidente, conocedor de todo lo que pasaba en su barrio.
Pero los periódicos ya no son lo que eran : la fuente de información, a veces la única, para la mayoría de la sociedad. A la radio y la televisión se han unido, y de una forma brutal, las redes, desde tic-toc a X pasando por instagram, facebook… un mundo en el que se mueven millones de personas, sobre todo jóvenes, accesible y gratuito, una fuente inagotable de información, de opiniones, de bulos y de mentiras.
Por eso, las calles de Madrid están llenas de quioscos vacíos, abandonados y, muchos, vandalizados. Son los restos de un naufragio, del naufragio de la prensa escrita,que al final sólo llegará a quienes quieran leerla mediante la suscripción, en alguna dirección “secreta” o, con suerte, en cualquiera de las grandes superficies que se multiplican por las ciudades.
La foto de los quioscos de la Gran Vía o de la Puerta del Sol -convertidos los que quedan en puestos de venta de souvenirs- quedarán sólo en la memoria de los mayores y en las postales de la época..


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CARTELES INÚTILES
Las calles de Madrid están llenas de todo tipo de mobiliario urbano desde quioscos a paradas de autobús, modernos carteles publicitarios, postes, señales de tráfico…. Unos sirven y otros podían ser retirados porque, claramente, sobran. Y algunos sobran muchísimo. Hace así como veinte años levantaron un edificio en la calle Serrano Galvache que primero fue hotel- alguna vez se concentró allí el Atlético de Madrid- y después se transformó en viviendas. Durante su periodo hotelero tuvo un gimnasio que publicitaron mucho y entre esa publicidad, instalaron una señal en la avenida de San Luis. Pero nada de una señal provisional: instalaron una señal de hierro y acero, a prueba de inclemencias y de vándalos. Por eso, años, muchos años después de cerrar el gimnasio, el cartel sigue ahí, contra viento y marea, sin que nadie se moleste en retirarlo.Pasarán muchos más años, seguro, y el inutil cartel seguirá en su sitio porque, por lo que se ve, nadie responsable -¿ el Ayuntamiento quizá ? – tiene intención de quitarlo.

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Comercio lejano
El Ayuntamiento de Madrid ha llenado la ciudad de carteles que anuncian las bondades del comercio cercano, de la tienda de la esquina, del pequeño establecimiento de barrio. Y mientras, ese mismo barrio se llena de supermercados, de grandes superficies que hacen imposible la supervivencia de los pequeños comercios al parecer, tan queridos por el Consistorio.En la zona en la que vivo-distrito de Ciudad Lineal- y en un radio de 500 metros, tengo a mi disposición 3 Carrefoures-uno grande- 2 Dias- uno grande- y un BM. ¿ Cuantas pequeñas tiendas caben en esas franquicias?
Ahora esas grandes superficies incluso han entrado en los mercados municipales. ¿ Qué pinta una gran superficie dentro de un mercado que es-o debería ser- el reino del pequeño comercio, de la cercanía ? Que yo sepa, lo han hecho ya en el mercado de Tetuán y cuando anuncian la reforma del mercado de Maravillas, anuncian a la vez que habrá sitio para una gran superficie.
Las pequeñas tiendas están heridas de muerte mientras las grandes superficies tengan via libre para instalarse donde quieran y cuando quieran.

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PORQUÉ NO LO TIRAN
En otro lugar de UveMadrid escribí sobre ese edificio horroroso situado en la plaza de Benavente esquina con la calle Carretas. Pues bien, ese edificio está ahora en obras, cubierto de andamios. ¿ Que van a hacer ? Pues supongo que lavarle la cara, adecentarle. Vamos, nada. Quitarle la mugre, la cartelería abandonada y poco más Pero, visto lo visto y aprovechando esta feliz circunstancia ¿porqué no lo tiran? ¿ Porqué hace un edificio acorde con los edificios monumentales que hay en la plaza ? Parece un dislate, una locura, un sueño. ¿ Pero cuantos palacios magníficos, edificio singulares se ha llevado la piqueta sin que a nadie le pareciera un dislate, una locura, un sueño? ¿ No tiraron la Isla, el mercado de la cebada, el hotel Florida, el circo Price, el barrio de Pozas entero, el palacio de los duques de Medinaceli y tantos y tantos edificios notables sin que nadie levantara la voz ? Pues eso.


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EDIFICIOS HORROROSOS -1-
Si se reúnen un promotor, un político y un arquitecto – los tres elementos necesarios para echar a andar cualquier proyecto- se puede esperar lo peor urbanísticamente hablando.
Se puede esperar la destrucción cualquier paisaje, de cualquier conjunto, de cualquier monumento para levantar un edificio que nada tenga que ver con su entorno… Su único objetivo es -si los dejan, claro- sacar el máximo beneficio, lo que se llama especulación. España está llena de tristes ejemplos. Y Madrid también, por supuesto. Un simple paseo por la ciudad basta para darse cuenta de ello. Pasemos por alto los edificios históricos, los palacios, los chalets monumentales que han caído bajo la piqueta y centrémonos solamente en lo que se ve, en esos edificios horrorosos construidos sobre todo en la segunda mitad del pasado siglo que rompen la unidad arquitectónica de la ciudad, en esos edificios que, simplemente, hacen daño a la vista.
Uno de ellos, el primero, está en el corazón de Madrid, a espaldas de la Puerta del Sol, en la plaza de Jacinto Benavente, en la esquina con esquina a Carretas. Hermoso esquinazo convertido en un mamotreto feísimo que rompe la estética de una plaza en la que hay edificios tan bellos como el del teatro Calderón o la dirección general de Registros y Notariado del Ministerio de Justicia. ( Entre la calle Atocha y la plaza del Ángel hay un edificio moderno -ahora en obras- que también deja mucho que desear)
La plaza, a día de hoy, tiene aspecto de abandono: no tiene ningún encanto. Quieren reformarla, falta le hace, aunque ninguna reforma será suficiente mientras siga en pie, que seguirá, el horroroso edificio que nos ocupa.



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SENDERISTAS // CICLISTAS EN LA SIERRA
No es fácil la convivencia entre ciclistas y montañeros/senderistas en la sierra de Madrid sobre todo si hay que compartir sendas y caminos donde solo cabe uno de los dos. Bien es verdad que en varios lugares de la zona hay carteles que aclaran el problema y en los que se prohíbe la práctica del ciclismo fuera de las pistas forestales. Sin embargo, algunos han sido borrados y los que continúan en pie sirven para más bien poco: la mayoría de los ciclistas pasan de ellos. Caminar por sitios tan populares como el camino Schmidt , la senda de la Tubería o las veredas interiores de la Pedriza se convierte en un engorro los fines de semana. Porque claro, cuando llega un ciclista por una senda tan estrecha ¿quién tiene al final que retirarse? Lo malo, además, es que si la senda se ensancha y el ciclista tiene posibilidad de correr, no hay duda de que lo hará. Y no es plato de gusto para cualquier persona salir a la sierra en busca de aire y tranquilidad y tener que ir mirando hacia atrás continuamente para ver si llega un ciclista lanzado en una bicicleta de trial con ruedas tan anchas como las de una moto. Ya ha habido discusiones a cuenta de este problema pero los ciclistas pocas veces se dan por aludidos: la mayoría cree que está en su derecho de circular por cualquier camino de la sierra. Consideran que la única limitación es la que impone las dificultades del terreno sin importarles la incomodidad de los senderistas, que sería lo mínimo o los perjuicios al medio ambiente, que es lo realmente preocupante y por lo que la presencia de bicicletas en la montaña está sometida a unas razonables restricciones.


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FUENTES PARA MADRID
Llegó la pandemia y se cerró todo. En Madrid, en España y en todo el mundo. Y una de las muchas cosas que se cerraron, que se clausuraron, fueron las fuentes. El miedo, la obsesión por el contagio… Durante los largos meses que duró el confinamiento y la libertad restringida, el agua desapareció de las fuentes madrileñas. Calles y parques se quedaron con ese agua tan “mineral” que llega a la ciudad desde su nacimiento, en la sierra de Guadarrama.
Pasada la pandemia surgió la incógnita: ¿volverán a funcionar? Y sí, han vuelto. Y funcionan. Y además hay más fuentes que antes, tanto en calles como en parques. Fuentes tradicionales, de corte clásico, de diseño moderno…
Un ejemplo: desde Nuevos Ministerios hasta la plaza de la Cibeles hay ocho hermosas y monumentales fuentes.
No deja de ser una satisfacción poder beber el buen agua del Lozoya cuando paseas por la ciudad. Nada más saludable y más barato.





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HUERTOS EN LA M-30
Los 32,5 kms de la calle 30 – antes avenida de la Paz , antes M-30- pueden dar mucho de sí amén de ver pasar por su asfalto cada día 305.000 vehículos. Dan, por ejemplo, para que florezcan en sus amplios y camperos márgenes, miles de árboles y, lo último, cuidados huertos, lo que ahora llaman “huertos urbanos”. El que señalamos aquí está en el sector norte, a la altura del nudo de la Paloma, en la parte posterior de la Avenida de Burgos, ya cerca de la M-11. Una fila de rascacielos por un lado – letrero “Agencia EFE” en uno de ellos- y la tan ruidosa autovía por otro.
Alguien, aficionado sin duda, a la agricultura, ha aprovechado el amplio espacio que separa las edificaciones de la autopista para labrar un pedacito de tierra en el que crecen hortalizas como lo hacen en otros huertos de la zona- estos organizados y “oficializados”- al final de la calle Cuevas de Almanzora o en las cercanías de la calle Alfonso XIII.
El terreno donde se asienta el huerto debe ser propiedad del Ayuntamiento, ya que el Ministerio de Fomento cedió en 2004 la titularidad de la autovía al Consistorio de la capital de España.

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Bienvenidos a UveMadrid
Acompáñanos a callejear por Madrid y volver al viejo periodismo hoy desaparecido que consistía en reflejar las pequeñas cosas que ocurrían en la ciudad.

